En lugar de Pemex, árboles y Proteak
Cubículo Estratégico
Carlos Mota
- 2009-09-24•Al Frente
El 7 por ciento del producto interno bruto de Finlandia está en los árboles, en la industria forestal. Ése fue el primer dato con el que me sorprendió ayer Javier Díaz Calvo, uno de los socios fundadores de Proteak, una empresa que siembra árboles de teca para vender su madera.
La madera es una industria que enfrenta una demanda muy estable. Como negocio, es una inversión de largo plazo. De muy largo plazo. Su empresa, que la fundó junto con Héctor Bonilla, ya ha podido obtener madera para la venta luego de iniciar en Nayarit. A diez años de distancia de su fundación, cada seis puede disponer de árboles para vender esta madera.
Nuestro país es deficitario en tres mil millones de dólares en madera. Por increíble que parezca, y aunque tenemos vastos recursos naturales, tenemos que importar mucha madera.
La teca es un árbol de madera muy dura que presenta hojas en contraposición, de forma casi redonda y da una flor blanca. Es muy resistente a plagas. En Asia hay una gran pasión por ella. En India, dice Díaz, “todo mundo quiere nacer en cuna de teca, tener puerta de teca”.
A partir de hoy se lleva a cabo la Expo Forestal 2009, una reunión que aglutina a lo más granado de la (pequeña) industria forestal. Es un incipiente pero buen ejercicio que habría que hacer crecer en el futuro, pues el futuro de nuestro país podría estar —si queremos, claro— en esta industria.
Díaz le tiene noticias a Pemex: “La oportunidad es que en el área tropical de México podemos plantar cinco millones de hectáreas. Con eso produciríamos 16 mil millones de dólares al año. Es como 60 por ciento de la renta petrolera. Dentro de 30 años sería un sustituto de lo que estamos dependiendo ahorita, que es un producto no renovable, del petróleo. Pero si nos ponemos a plantar cinco millones de hectáreas en México, el petróleo pasaría a la historia”.
Lo de hoy está en el negocio de los árboles: “Es un negocio a largo plazo, es un negocio sumamente estable y también es rentable”, dice. ¿Los riesgos?, le pregunto: “El principal riesgo es la no acción, el no ponernos a plantar; que dentro de 20 años dijéramos ‘¿Por qué no plantamos más?’”.
Sí, hay mexicanos que están haciendo las cosas diferentes.




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